Home
Links
Contact me
Photos
·
Podcast
Yoga
Meditation
Thai Massage
About Lalita
Blog

 

 

 

 

 

 

Antropología del Yoga (1) E-mail
lunes, 19 enero 2009

Antes y durante mi viaje a India este verano tuve la oportunidad de escuchar varias conversaciones y recomendaciones de amigos convertidos en guías de viaje acerca de la calidad del yoga que me iba a encontrar. Procesando toda esta información, descubrí que parecía haber consenso en dos puntos:

  1. La enseñanza del yoga en la India puede ser “deficiente” y hasta “peligrosa”, básicamente porque no se han incorporado todos los conocimientos sobre el funcionamiento y la biomecánica del cuerpo que hacen que aquí, en occidente, por ejemplo no forcemos las rodillas de ningún alumno para que se coloque en la posición del loto lo quiera o no.

  1. Aún así, es en India donde descubres la “verdadera esencia” del yoga, e inevitablemente vas a volver sintiendo que lo que tú enseñas en una sala con parquet y espejos no es más que una patética forma de gimnasia suave sin ninguna profundidad.

La historia que hemos asimilado nos habla del Yoga como una antiquísima técnica para la liberación del individuo (lo que se entiende como liberación según las creencias hinduístas, pues fue en el contexto de esta religión donde nació el Yoga), técnica que casualmente incluye una elaborada práctica física (respiración y posturas) que nosotros, los occidentales, hemos descubierto que poseen terribles beneficios para la salud, con lo cual muy astutamente las hemos traído para casa, dejándonos por el camino todos los acompañamientos espirituales, religiosos y devocionales que de todas formas no íbamos a saber muy bien qué hacer con ellos.

Afortunadamente las historias de los intercambios culturales nunca son tan sencillas. Leo en una entrevista con un Profesor de Antropología americano que ha estado investigando el tema, que el ya Yoga había perdido su cariz espiritual en India muchos años antes de que los occidentales empezáramos a exportarlo.

El profesor Joseph S. Alter ha recopilado información de los últimos años del dominio británico en la India, donde demuestra que el Yoga fue reivindicado por los indios no como una tradición espiritual, sino como una forma moderna de educación física para las masas, eso sí de origen 100% indio. Probablemente los jóvenes nacionalistas indios de los años 20 estaban cansados de la imagen exótica y orientalista que presentaba India como un país de tradiciones misteriosas, y buscaban conciliar su idiosincrasia cultural con el surgimiento de una nación moderna. Incluso Gandhi menciona el Yoga como una forma de que el pueblo esté sano y en forma para el auto-gobierno.

Así que según este estudio, fueron los indios los primeros en desmitificar el Yoga, y hoy en día, se mantiene el interés principalmente enfocado hacia sus efectos beneficiosos sobre la salud por encima de su consideración como práctica espiritual o religiosa.

Otra característica del Yoga en India que difiere de la interpretación que le damos los occidentales, es su uso como método para prevenir y curar enfermedades, muy ligado al Ayurveda, forma de medicina que incluye una concepción del cuerpo y su funcionamiento distinta a la que tenemos en occidente. Los indios del siglo XXI siguen utilizando conceptos del Ayúrveda y el Yoga como terapia, sin que les tiemble el pulso para incorporar conceptos de la medicina occidental que han demostrado serles útiles.

En conclusión, los procesos de intercambio cultural son siempre complejos y muy interesantes. Yo personalmente no estoy interesada en averiguar qué Yoga es más auténtico, cuál es el verdadero Yoga. Por supuesto el Yoga que practicamos en occidente no se parece en nada a lo que practicaban los yogis originarios en sus cuevas del Himalaya, pero como hemos visto lo que practican en India tampoco está mucho más cerca de esas raíces. Y eso no lo descalifica para nada, simplemente se trata de productos culturales diferentes.

Estudiar los orígenes y las causas de estos movimientos y estos cambios es lo que nos puede poner en la pista de cuál es esa verdadera esencia del Yoga, lo que se mantiene y perdura a lo largo de los siglos.









 
Tres días de Ayuno E-mail
martes, 13 enero 2009

Estoy haciendo un ayuno, y me lo he pensado mucho antes de escribirlo aquí porque soy muy consciente de todo el peso y de toda la confusión que hay respecto al hecho de comer, y no me gustaría nada animar a nadie a hacer cosas que no le van a sentar bien.

Yo hago el ayuno no para perder peso, sino como un método de limpieza y descanso, y lo hago en el contexto de mi preocupación por alimentarme de manera saludable; y no solamente por estar delgada.

Una vez hecha esta aclaración, puedo explicar que aprendí algo sobre ayunos cuando trabajé en un centro en Portugal que se dedica exclusivamente a ellos (www.moinhos-velhos.com ). Si bien no puedo compartir el entusiasmo de los fundadores de este centro, que atribuían al ayuno efectos cercanos a lo milagroso, sí que me parece una manera maravillosa de “descansar”, de darle un respiro al cuerpo. (Estar de vacaciones y atiborrarse de comida y alcohol no cuenta como descanso para tu hígado y para el resto de tu organismo).

La especialidad de Moinhos Velhos son los ayunos a base de zumos de frutas de 10 días de duración, complementados con hierbas desintoxicantes, yoga, saunas, masajes y limpiezas de colon diarias. Bastante duro para la mayoría, y no sólo físicamente: la falta de comida nos deja desnudos emocionalmente, nos hace sentirnos tristes y vulnerables. Recuerdo sentir mucha simpatía por los ayunantes que se levantaban a las 8 de la mañana para hacer una clase de yoga conmigo (que por cierto, era bastante completita: una clase Sivananda con las doce posturas). Pero a partir del cuarto o quinto día empezabas a ver caras y ojos brillantes, la mayoría se encontraban encantados, llenos de energía y preparados para eliminar hábitos tóxicos de sus vidas cuando volvieran a casa después del ayuno.

Yo nunca hice un ayuno tan largo, he hecho ayunos más cortos y en diversas variantes (zumo de fruta, noni, ayuno total de un sólo día). Me propuse hacerlo dos veces al año, en los cambios de estación, pero el último que intenté hacer este verano no duró más de día y medio: estaba despistada y no en el mejor marco mental. También es un poco más difícil cuando vives con otra gente que sí come, pero no imposible.

Este qu estoy haciendo ahora no lo tenía planeado, pero mi cuerpo parece que está llorando por él. Las celebraciones navideñas han sido pantagruélicas, y no me estoy quejando, creo que esta demostración de abundancia (este potlatch para los que sepan de antropología) es sana y necesaria una vez al año, pero sin duda deja secuelas. Yo me siento pesada, y lo peor es que se afecta mi estado de ánimo: me encuentro más letárgica pero también más nerviosa.

Así que espero que este ayuno me ayude a eliminar moco, toxinas, a darle un respiro a mi sistema que espero que se refleje en una mente más clara y una actitud más despierta.

Los pormenores de mi ayuno son:

  • Duración: 3 días

  • A base de jugos de frutas y verduras: 3 vasos al día: naranja, mandarina, zanahoria, pepino,....Lo que haya en el mercado, evitando obviamente cosas como uvas y plátanos.

  • Además de los jugos: infusiones de hierbas (nunca té): jengibre, vervena, anís, tomillo,...

  • Cada mañana, un vaso de agua caliente con limón. Antes de cada jugo, un poco de arcilla disuelta en agua caliente. Ayuda a limpiar y además te da sensación de estar llena.

  • Cantidad de agua, para ayudar en el proceso de eliminar las toxinas. De nuevo, también ayuda con la sensación de hambre.

  • Los lavados colónicos son un poco difíciles de improvisar. Yo me hago un invento casero que me hace un lavado suave, pero si quieres algo más profundo deberías buscar alguna clínica donde los hagan. El resultado es realmente dramático, se acumulan demasiados tóxicos en el colon (más todavía en los comedores de carne).

  • Y todo esto con la esterilla de Yoga siempre a punto. Mi recomendación aquí es escuchar lo que te pide el cuerpo: tal vez algo muy suave el primer día, tumbarte, alguna torsión, y sólo ir más allá si de verdad sientes que quieres hacerlo. Meditar te ayuda a estar en el estado mental adecuado, y a encontrarle sentido al ayuno. Otras prácticas yogas, como la limpieza de senos nasales , complementan la limpieza total.

  • Apoyarse psicológicamente a uno mismo dándose comfort, estando abrigado, leyendo textos que nos inspiren, y mejor aún si tenemos compañía que nos ayude en esto. Es normal sentirse un poco triste a ratos, sobre todo el primer día cuando la sensación de hambre es bastante fuerte, pero enseguida se ve reemplazada por la sensación de libertad que proporciona detenerse a mirar tus hábitos cotidianos y darse cuenta de que pueden cambiarse. 

  • Y, lo más importante, después de tres días, vuelta apoder disfrutar del placer de comer, de todas las comidas sanas y naturales que nos hacen sentir bien, del gusto de prepararlas y compartirlas.
     En el próximo post, recetas, para compensar.

 

 


 
<< Start < Prev 1 2 3 4 Next > End >>

Results 37 - 42 of 42
 
 
Copyright © Lalita Yoga 2007. email: lalita@dcolores.net