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En este post quiero a hablar de la escuela de yoga en Costa Rica donde hice mi Curso de Formación de Profesores de Yoga. Avanzo que no voy a ser muy crítica, dos años después todavía sigo pensando que es la mejor experiencia educativa que he tenido jamás. Los cursos de formación (en inglés, y válidos para certificarse como profesora de yoga con la American Yoga Alliance) se celebran dos veces al año. En el próximo Laura, amiga y alma de Trafalgar Surftrips en Cádiz,va a ser una de las estudiantes. Hablar con ella sobre Nosara, y recibir la newsletter sobre el curso de formación de profesores, me ha traído muchos recuerdos sobre ese período de mi vida. La intención de Laura era ir a India, pero después de hablar sobre el Nosara Yoga Institute , y descubrir que podría surfear allí, se decidió por Costa Rica. Espero que no se arrepienta, y que tenga una experiencia tan buen como la mía. Los directores del Instituto son Don Stapleton y Amba, una pareja de americanos que llevan tiempo afincados en Nosara, en el Pacífico norte de Costa Rica, donde han creado un espacio idílico para los cursos de yoga. Don fue durante mucho tiempo el jefe de estudios en Kripalu , Amba viene del mundo del fitness y ahora es una super estudiosa de las técnicas de respiración y de los bandhas. Don se encarga de las clases de teoría (incluídas clases de sánscrito, para poder comprender y pronunciar los nombres de las posturas) y presta mucha atención a la pedagogía, esto es, como enseñar. Amba da clases muy dinámicas de Vinyasa yoga con música, y entre los dos hacen una combinación muy completa. Ellos insisten en que el yoga tiene que ser una auto-exploración, un camino de descubrimiento, más allá de intentar imponerse posturas o formas de ser. Hay también clases complementarias con profesores asociados, como Daniel E. Hickman , americano-panameño con un bagaje en el mundo de la danza y las artes marciales. A pesar de que eramos un gran número de alumnos (creo recordar que más de 50), Don y Amba consiguen personalizar el programa y acompañar a cada alumno en su proceso. Hay quien no tiene intención de enseñar yoga después, y solo busca profundizar en su práctica. Además del curos de formación de profesores, ofrecen cursos avanzadosy también formación en una técnica de masaje que ellos han desarrollado: Pranassage , una bonita derivación del masaje Thai que se practica como una íntima sesión de yoga entre 2. La mayoría de los alumnos son norteamericanos, lo cual puede suponer un pequeño choque cultural para nosotros los latinos, pero pronto se supera y de verdad se crea un ambiente donde nadie tiene miedo de preguntar ni de reconocer dudas o problemas. Prestan mucha atención también a la música. Mientras yo estaba haciendo mi curso, estaban grabando un CD de kirtan, en el que nosotros participábamos como coro. Recuerdo que teníamos que empezar a cantar a las 4 de la mañana, para minimizar los sonidos de la selva en la grabación. Dos veces al año, la llegada de los estudiantes del curso supone una pequeña revolución en Nosara, un pueblecito costero que de repente se ve invadido por yogis llegados de todos los sitios. Aunque yo siempre he preferido la costa atlántica, me gustó mucho Nosara, es un sitio muy agradable y la playa es un buen lugar para descansar y relajarse, puesto que el curso es bastante exigente y hay días en los que duele el cuerpo, la cabeza no puede más y te sientes muy movido emocionalmente. Por supuesto, después del curso, sigues avanzando y cambiando tu manera de practicar yoga y de enseñar, pero yo todavía reviso a veces el manual del curso, creo que me dieron una base muy sólida, me ofrecieron una gran cantidad de inspiración y sobre todo me dieron la confianza necesaria para enseñar.  ![]()    
(Todas las fotografías son propiedad de Nosara Yoga Institute) |